A PRUEBA DE FUEGO. ¿Qué sería del aeropuerto de Zúrich sin un cuerpo de bomberos? El edificio que lo alberga es pragmático. Una planta para los operarios, otra para los vehículos y otra para el alojamiento. Abajo, el trabajo; arriba, la comida y el descanso. Todo es práctico, robusto, resistente, económico e inteligente. Adaptado a las necesidades. El cuerpo rectangular se abre lateralmente, lo que se denomina «marquesina». Para ello, se recorta de modo que haya aire entre las salas de descanso y los dormitorios. Los materiales y los colores favorecen la organización y el ambiente, y conectan los distintos niveles.