TIERRA || AIRE. Es complicado. De verdad, complicado. Empieza ya por el nombre: «planta de clasificación de equipajes» (GSA, por sus siglas en alemán). La instalación tiene nada menos que 50 000 metros cuadrados. Se aloja en un edificio de zócalo con dos plantas subterráneas. Sobre él se podrá construir, quizá más adelante. Todo se conectará con la instalación existente. La reforma y la ampliación se llevarán a cabo sin interrumpir el funcionamiento. El edificio ocupa un lugar destacado junto al acceso a la zona de llegadas.
Es sencillo. Muy sencillo. Dentro de la red de cintas transportadoras e instalaciones se planifican la estática necesaria, la ingeniería de edificios y los accesos. El proceso de construcción y la logística se dividen en fases y garantizan el funcionamiento continuo. La apariencia arquitectónica viene determinada por la fachada. Es el límite, prefabricado en serie. Listo para usar. Autónomo.