El nuevo hospital se concibe como un edificio que forja la identidad del sector sanitario y combina su presencia urbanística con una escala coherentemente orientada a las personas. Integrado en el paisaje, el edificio se desarrolla en estrecha relación con la naturaleza y crea las condiciones óptimas para la recuperación y el bienestar.
La escalación volumétrica y la granularidad actúan como nexo entre el edificio y su entorno, mientras que los amplios espacios exteriores y las relaciones visuales selectivas refuerzan el vínculo con el espacio fluvial. Una explanada claramente definida constituye el elemento central de la entrada y organiza los distintos flujos de tráfico de forma eficiente y clara.
La estructura interior y exterior sigue los principios de la «arquitectura curativa»: la luz natural, los materiales y los espacios verdes caracterizan el ambiente y favorecen el bienestar físico y psíquico. La construcción permeable y en capas permite disfrutar de vistas variadas y facilita la orientación dentro del edificio.