CUATRO CON CINCO. Adaptarse sin desaparecer. Integrarse, pero sin dejar de ser uno mismo. El edificio de viviendas lo consigue. En una urbanización con edificios de los años 20 y 30 del siglo pasado, se encuentran valores arquitectónicos tanto en los bloques de viviendas como en las villas. La nueva construcción aúna todo ello y lo lleva más allá. Con un cuadrado por elemento, con campos abiertos y vacíos, con campos en las esquinas y en el centro. Encajados entre sí y abiertos en la tercera dimensión, surgen relaciones y recorridos claros.