La nueva construcción de un centro de acogida para solicitantes de asilo, con la ampliación de los talleres, combina la eficiencia funcional con la calidad social. La estructura en dos partes del edificio recoge la estructura fragmentada de las viviendas circundantes y establece una clara diferenciación entre las zonas residenciales y las de trabajo.
La disposición organiza los accesos con precisión: entradas separadas para las viviendas y los talleres, así como zonas de acceso claramente delimitadas, integran de forma natural el edificio en el entorno. La construcción robusta y funcional ofrece, al mismo tiempo, un alto grado de adaptabilidad tanto en el diseño como en la funcionalidad.
Una rejilla continua permite un uso modular y flexible, así como adaptaciones a largo plazo. Las galerías comunitarias con espacios exteriores delante fomentan el intercambio social, mientras que la disposición específica de la planta garantiza el retiro y la privacidad.
La arquitectura sigue un enfoque de diseño iterativo y evoluciona a partir de los requisitos funcionales hacia una solución equilibrada que integra por igual los aspectos económicos, espaciales y sociales.